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martes, 2 de marzo de 2010

los íberos... esos desconocidos 2/3


El Cerro del Castillo en el Parque Natural de Despeñaperros me impactó de forma increíble. En el macizo montañoso de Sierra Morena, dentro de la zona conocida como el Collado de los Jardines, el sitio es pura magia íbera. Las condiciones meteorológicas mejoraron y me dispuse a explorar ese antiguo poblamiento y santuario íbero. Estaba emocionada, tenía tanto poder de atracción... que hasta que no alcancé la cumbre no reparé en su valor e importancia.


Desde el Collado de los Jardines, junto al Centro de Interpretación (antigua casa de pastores) se inicia el ascenso hacia el Cerro del Castillo, el sendero es sinuoso, entre encinas, alcornoques y quejigos... y aromatizado por tomillo y romero.


La subida es suave, estando balizada correctamente y librándose los cambios de nivel con facilidad.


Los pozos y hoyos (de excavaciones ilegales y saqueos) se encuentran en todo el recorrido, debiendo prestar cuidado.


Desde el cerro mirando hacia el Norte, los túneles de la autovía A-4 y Venta de Cárdenas al fondo.


La vista de la estrecha carretera A-6200, que enlaza la autovía con la población de Aldeaquemada. A 6,3 km llegamos al Collado de los Jardines, después de una subida difícil de curva sobre curva.


Vista general del Cerro del Castillo en el tramo final de ascensión, las crestas de roca conformaban la aldea íbera.
Sitio de poder.


Hacia el Sur, el paso natural histórico de comunicación entre la meseta y Andalucía, utilizado por viajeros y caravanas durante siglos sufre cambios impactantes en el paisaje... las vías rápidas ganan la batalla en este entorno. Es tan fuerte esta visión que me cuestiono si Despeñaperros era el "mal menor". Opinad vosotros. El Ministerio de Fomento adjudicó a la empresa FCC Construcción. S.A. las obras de la duplicación de la calzada sentido Sur, en el tramo Venta de Cárdenas-Santa Elena, de la Autovía del Sur A-4.

La sucesión de cuevas, precipicios, barrancos, desfiladeros, corrientes fluviales y saltos de agua que ofrece este paisaje es extraordinaria y única. Los íberos sabían de sitios, de ubicaciones especiales...

En la próxima entrega, contaré la visita a la Cueva de los Muñecos y cómo los exvotos íberos de Sierra Morena, fuera de su contexto, adornan vitrinas de los museos de todo el mundo.

jueves, 18 de febrero de 2010

los íberos... esos desconocidos 1/3


A medida que investigaba, me daba cuenta de lo poco que sabía de los Íberos ... Conviene mirar atrás para saber cómo fuimos... Al hacerlo nos encontramos con nuestros antepasados iberos, grandes desconocidos para la mayoría de los españoles. Dice Juán Eslava Galán, en "Los Íberos. Los españoles como fuimos": el mundo ibero va más allá de los restos del Cerro de los Santos y de Porcuna, o de las damas de Elche y Baza; ell creciente interés por quienes dieron nombre a la Península se ha visto reforzado por numerosos hallazgos arqueológicos que nos permiten saber más del pueblo al que algunos autores creen que debemos nuestro modo de ser y nuestra imagen internacional.

Esta tarde me escapé al Santuario Rupestre de Castellar, desde el km 62 de la A-312 se asciende suavemente, sin que exista ningún camino abierto ni señalizado ladera arriba, a un farallón de roca, profusamente oradado por oquedades en la pared de piedra. Llegamos a la terraza principal del templo donde se supone que sólo tenia acceso la casta sacerdotal que se ocupaba del culto.


El sitio es especial y mágico, lugar de poder sin duda. Aquí, en este emplazamiento al aire libre nuestros antepasados los íberos realizaban sus sacrificios y libaciones ( la libación es un ritual religioso o ceremonia que consistía en la aspersión de una bebida en ofrenda a una divinidad) habiendo también una fuente para las abluciones.

Parece ser que la forma usual de trato con la divinidad consistía en las libaciones de agua pura, hidromiel (bebida alcohólica fermentada a base de miel y agua), leche u otros líquidos. Quizá ofrecían también flores y luminarias de cera, de aceite o de sebo, o tortas cereales o cualquier otro alimento perecedero. Es posible que el ritual comprendiera la rotura de los cacharros de cerámica donde se había ofrecido la libación.


¿Había imágenes de los dioses en los santuarios iberos? En unos casos se adoraría a los númenes ("presencias") invisibles que habitaban el lugar, espíritus asociados al paisaje o a una piedra o betilo (piedra sagrada, probablemente proveniente de meteoritos); en otros, habría imagen, especialmente de la Diosa Madre, imágenes de madera profusamente vestidas y enjoyadas cuyo eco encontramos en las damas de Elche, en la de Baza.



A lo largo de Sierra Morena hubo varios santuarios ibéricos. El principal fué el Collado de los Jardines, en Santa Elena, Despeñaperros, hace 2.600 ó 2.400 años y relativamente cerca está el de Castellar, en las Cuevas de Biche Altos del Sotillo, Cueva de la Lobera, cinco grutas alineadas al pie de un acantilado donde este santuario funcionó en todo esplendor hasta época romana.

Este lugar estaba plagado de cientos de exvotos en bronce que tanto impresionaron e inspiraron a Picasso... Existe una ruta turístico-arqueológica en la provincia de Jaén denominada VIAJE AL TIEMPO DE LOS ÍBEROS, el logotipo del Viaje es el exvoto de manos abiertas procedente del Santuario de Castellar Los Altos del Sotillo.


Este emplazamiento impresionante, orientado al Norte con una vista amplísima sobre la vega de Castellar y Sierra Morena al fondo, parece un sitio dedicado a la introspección interior, se siente calidez y calma al abrigo de la roca... esta morada mística que empujaba a nuestros antepasados, los íberos, a impetrar los favores de la divinidad, a mí me reencuentra con mis inquietudes y anhelos de aventura... Visitaré el Collado de los Jardines este fin de semana. Inshallah!