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jueves, 6 de octubre de 2011

palo borracho rosado...


En el Parque de la Paloma de Benalmádena, una tórtola observaba mis movimientos bajo el árbol donde se posaba... este palo borracho rosado me había cautivado, recién estrenado el otoño, mostraba una floración espectacular, solamente algunas hojas permanecían en sus ramas pero estaba cuajado de flores... preciosas flores rosadas.



Chorisia speciosa es su nombre, palo borracho, algodonero, árbol de la seda... la corteza de su tronco es verde por su elevado contenido en clorofila, que le permite realizar la fotosíntesis durante la estación seca, cuando pierde las hojas. Con la edad se endurece y torna grisácea. Está cubierta de espinas protectoras, que pueden alcanzar gran tamaño. Y la forma de su tronco es otra de las peculiaridades de este árbol, engrosada como una botella, le sirve para almacenar agua, pudiendo así resistir meses de sequía en caso de ser necesario.



Rodeado de Casias de flores amarillas, este bello ejemplar de palo botella luce esplendoroso en medio del parque, me encanta...


Sus flores rosadas en detalle son preciosas de observar, y estando bajo su vuelo algunas caian silenciosas; mostrando lo bello y magnífico de este árbol, que es un nuevo clásico de los jardines ornamentales del mundo. Un placer palo borracho..., mi amiga la tórtola en las altas ramas y yo a la vera del tronco damos fe de tu grandeza. ¿ Otoño o primavera ?

viernes, 29 de enero de 2010

encina viajera


Ahora, en este momento así luce mi encina. Esta tarde pasé a verla...y pude acercarme más que nunca. Ocres la rodean y un azul cielo limpísimo. Donde antes hubo verdes y agua abundante, nubosidad y transición de luces, ahora el paisaje se relaja para darle su sitio protagonista en este escenario cambiante. (A finales de enero)


"la encina de Whitman" mediados de diciembre

"la encina del Génesis" inicios de enero

sábado, 25 de julio de 2009

moral junto al mar

Era Invierno, cuando aquellas retorcidas y fantasmagóricas ramas me atraparon, para no dejarme escapar nunca más. Prometí volver..., y volví. Cada estación volvía al encuentro de mi árbol captor, de mi árbol enigma.

Desde que tiene nombre, o mejor dicho, desde que conozco su nombre, acepta de buen grado la compañía. Mi moral estaba allí, justo donde le dejé esta Primavera, orgulloso, prodigando feliz hojas verdes, movidas por la leve brisa del atardecer. Apoyé la bici sobre su tronco y suspiré junto a él.

Qué hermoso el atardecer, casi anochecer, en Verano junto al mar. Los bañistas desaparecieron, las sombrillas y las hamacas estaban desiertas, las colchonetas apiladas, un alma solitaria que pasea por la orilla, algún barquito con luces al fondo que salió a navegar... qué paz!


- !Este es el mar de la tranquilidad¡


¿Quién dijo eso? El enigma continuaba... mientras pensaba en las palabras del Principito, en un poema de W. Whitman, en mis amigos y en compartir todo este remanso de tranquilidad. Ese era el leit motiv de esta bitácora: COMPARTIR.

lunes, 18 de mayo de 2009

árboles enigma

El enigma era más bien mi desconocimiento. En los primeros días de este año pasé unas mini-vacaciones en la playa, en la costa de Benalmadena. Una tarde, antes de ponerse el sol, en un largo paseo por la playa dirección Puerto Marina, encontré unos árboles con ramas retorcidas y gruesas, rugosos, sin actividad aparente ni alguna pista que me ayudase a identificarlos.


Sus ramas eran tan fascinantes que no pude resistir el tirarles fotos, los colores del atardecer, el sol iluminando aún el Puerto, las nubes... y allí estaban ellos como objetivo de mi cámara, en un primer plano indiscutible. ¿Qué son estos árboles?


Pasó el invierno y volví a esa playa, y sorpresa... A mis árboles enigma les llegó la primavera y sacaron todas sus hojas y también sus frutos. Que gozada volver a verlos.



Y solo así, con tantos datos pude descifrar el enigma. Se trataba de un moral (Morus nigra), las moras maduras estaban riquísimas. Las comí bajo su sombra, sin dejar de pensar en el poder de transformación de las estaciones.

No supe ver la potencialidad pura de este árbol en Enero. Ahora cuando todo es tan evidente os cuento este relato para no olvidar aquello que decia El Principito:

"lo esencial es invisible a los ojos"