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domingo, 6 de febrero de 2011

creciente


Según el Calendario Lunar 2011, el jueves, 3 de Febrero, entró una Luna nueva, exactamente a las 3:31 hora solar... Con dos días de crecimiento perseguí a esa luna con la intención de fotografiarla. Ardua tarea, un trípode precisaba con urgencia... Esta foto es mi mejor intento, la variedad de luces de colores de las urbanizaciones de la costa malagueña, y allá en lo alto el proyecto de Luna.

Esta misma tarde hablaba de la Luna con mi amigo Hiram, y él me contaba una historia de su madre, que siempre le pedía a la Luna nueva, a ese hilito de mínima Luna, al "hilal al qamar" en árabe, protección y buenaventura para sus hijos. Y yo le comentaba que cuando la Luna crece, todo coge un nuevo empuje y es más fácil que las cosas se materialicen y crezcan. Nuestras ideas crecientes nos estimularán y nos harán avanzar y evolucionar como personas.

Una jornada magnífica, con viandas y caldos para compartir, con mates y dulce de leche, con tarta de chocolate y letras de tangos que se convirtieron en banderas... Mi querencia por esta estrofa del tango Amarroto que dice:

En el banco de la vida al final siempre se pierde,
no hay mortaja con bolsillos a la hora de partir.

Un regalo del "burgués de medio pelo" de Hiram. Y es que nuestra amistad también crece, será por el Sol en Acuario o por la Luna creciente, a saber...

domingo, 26 de septiembre de 2010

el ciclo de la vida


Ya lo había presentado antes... el peral (Pyrus comunis) del huerto de la casa de mis padres en Fuerte del Rey, mi peral. La última poda se la hizo Tomás, mi padre, con la ayuda de su nieto Alex. Este verano tuvo una cosecha generosa, llegando a sajar una rama que ya no podía soportar tanto peso. El ciclo eterno de la vida. Tomás se fue, hace ya seis meses... Y quería recomponer un collage con estas instantáneas de nuestro peral del huerto fluyendo en todas las estaciones. La caída de la hoja, la llegada del frío, el reposo invernal, la renovación de la actividad vegetativa con nuevas hojas y flores, la fecundación, el crecimiento de los brotes, el desarrollo y la maduración de las peras...


Aurelia, mi madre, elaboró ricas compotas y mermeladas de pera.


Y también su parra, esa que se empeñó en hacerla crecer hasta "el patinillo", nos regaló grandes racimos de uva blanca moscatel, deliciosa. Este verano busqué su sombra esporádica algunos ratos que pasé en el pueblo... Pero la generosidad del huerto fue tanta que cámara en mano intenté plasmar esas imágenes y sensaciones para compartir, cómo no! Y es qué el ciclo de la vida, sigue y sigue ... sin fin.

lunes, 14 de junio de 2010

verano del 68



Este es un intento de recuperar una foto antigua, una foto de familia... Mi madre Aurelia Castro toma a mi hermano menor, Ciriaco Manuel, "el niño", y mi padre, Tomás Montoro, con las piernas abiertas hace un hueco... a "la niña" (esa era yo, con cuatro años de felicidad). Observo sus manos fuertes y morenas como me protegen...sin quitarme el aire. Esta es mi familia en las escaleras del porche de la casa en la que vivíamos en el Berrueco, esa casa que aparece junto al castillo en la imagen de cabecera de un sitio diferente y en la presentación-resumen del blog. El tito Miguel, mocico por aquel entonces, la tiró cuando volvía de Barcelona aquel verano, después de trabajar en la SEAT. Una werlisa color, que revolucionó a la familia, y que acabó vendiendo, por mil pesetas, al primo Miguel, de los rubios de la Cañada de Zafra... la fotografía era muy cara como afición en esos años.

jueves, 1 de abril de 2010

en el túnel...


09/03/2010 07:30

Estoy procesando fotos... el día en que murió mi padre, jueves, 25 de marzo, no aparece en el registro de imágenes de la Nikon... tengo fotos de los días anteriores... de la gran nevada del martes, 9 de marzo, acaecida en Jaén. El huerto se cubrió de nieve, y el peral (Pyrus communis) con sus ramas abiertas orquestó esta puesta de blanco.


21/03/2010 19:18

El sol y la incipiente primavera fué calentando los botones florales del peral, situado en el corral de la casa de mis padres en Fuerte del Rey ha sido mi lugar de escape estos días intensos, la simple visión de este árbol alegraba y refrescaba mi mirada...



24/03/2010 11:10

Tras la pérdida de mi padre entré en un proceso de tristeza y pena muy grande, sin lágrimas excesivas (lo que alarmó a más de uno); de miedo y angustia; de soledad; cambios de humor constantes e insensibilidad.

Después del ritual del velatorio y del pésame, en un pueblo pequeño como el mio, además sentía dolor físico en todo el cuerpo (como si hubiera recibido una paliza), a veces tenía un nudo en el estómago (que me impedía tragar), palpitaciones (mi corazón iba muy acelerado), insomnio (después de noches en vela me costaba dormir o dormía muy poco), tenía temblores, y sentía una flojera general con pérdida de fuerza; los ruidos me molestaban, y tenía una sensación de falta de aire, náuseas, fatiga y una opresión en la garganta y en el pecho...

Llorar, suspirar, buscar, llamar y hablar de mi padre, querer estar en soledad y evitar a la gente, o buscar a los amigos para hablar de él, dormir muy poco, soñar o tener pesadillas, falta de concentración...


27/03/2010 16:12

No sé la duración de este proceso, no sé si será más o menos largo y doloroso, no sé cuanto tiempo transcurrirá hasta la adaptación a la nueva situación. Hay pequeños momentos en los que recuerdo a mi padre, sin sentir dolor, estoy convencida de que estos irán creciendo día a día, y que poco a poco aprenderé a vivir sin él.

He de aceptar que él, ya no volverá. Sé que contar esto me ayudará a superarlo, el peral floreció y las habas del huerto cuajadas de flores nos regalaron los primeros frutos (sabes María, había "cabetes" pero no supimos verlos). Llegaron las abejas laboriosas a buscar el néctar en las flores de mi peral, y también llegaron las mariposas que revoloteaban libres... y también llegaron los amigos que acompañaron mi dolor y fueron bálsamo para mis heridas.

Este es mi duelo personal, compartirlo con vosotros me ayudará. Hay quien me espera a la salida del túnel, lo sé. Ya hace una semana.

Planeamos ir al Valle del Jerte esta Semana Santa a ver los cerezos en flor... falté a mi cita. Las nieves tardías y la floración de mi peral me proporcionaron el hilo conductor para hablar de Tomás, mi padre. Siempre me leía cuando publicaba algo y se reía o emocionaba discretamente. Sé que le gustaba, pero no le enseñaron a mostrarlo... se lo reservaba sólo para él. Gracias Papi, por todo lo que compartimos!

miércoles, 23 de septiembre de 2009

berenjenas y pimientos

Eran los últimos días del huerto, quedaban algunas matas de berenjenas y otras tantas de pimientos, la cosecha había sido muy abundante, toda la familia había estado abastecida durante el verano. Y habíamos disfrutado de ese maravilloso pisto, de esas berenjenas con miel de caldera, de esos pimientos fritos de sabor exquisito, de ese gazpacho y ese salpicón tan ricos.


La verdad, es que es un auténtico lujo el comer lo que produce tu propia huerta. Los titos, Paco y Miguel, dedicaban su tiempo y sus energías a la huerta. Una pequeña parcela a las afueras del pueblo. Hablaban del próximo año, la tierra parecía agotada, había que dejarla descansar. Pensaron en sembrar habas (Vicia faba).


A mi la idea me resultó genial, de sabios hortelanos. No se trataba de un invento nuevo, ya se hacía hasta que llegaron los fertilizantes de síntesis (químicos). Las leguminosas, bueno las bacterias que se asocian a sus raíces, fijan el nitrógeno a la tierra, y es una forma excelente de enriquecerla. Les propuse que aparte de habas podíamos sembrar también gisantes (Pisum sativum) y tirabeques (Pisum arvensis).


Las bacterias simbióticas del género Rhizobium colonizan y forman nódulos en las raíces de las leguminosas obteniendo alimento de la planta y ésta a cambio, recibe compuestos nitrogenados en abundancia. Cuando la planta muere, el nitrógeno ayuda a fertilizar el suelo.


En eso consiste la simbiosis, una asociación en la que todos ganamos. Los titos saben mucho, siempre aprendo cantidad de cosas de ellos. Ellos dicen también aprender de mi, su sobrina bióloga, aunque creo que siempre les gano. Y saco mucho más de lo que ofrezco.


Ahora el tito Miguel, me ha propuesto hacerme cargo de sus colmenas, aprender el oficio de apicultora. El quiere retirarse habiendo dejado su legado bien trasmitido. Y ahí ando recibiendo mis primeras clases, tal como su maestro, el primo Blasito, se las dio a él.


El mundo de las abejas es tan increíble como apasionante, ...pero esa es otra historia!

Saludos simbióticos!

viernes, 10 de julio de 2009

valle del Genal (2/2)

Un gran charca de agua dulce, limpísima, con una pequeña cascada nos permitió nadar a placer, disfrutando del río en toda su dimensión. Una parada lúdica de delicioso recuerdo.


El bosque de galería del Genal es rico y diverso en especies, álamos, olmos, alisos, sauces, adelfas, tarajes. Las influencias atlánticas se dejan notar aquí, superándose los 1.000 l/m2 en toda la zona. Los castaños moran en la cuenca alta y los chaparros (así llaman aquí a los alcornoques), quejigos y encinas en el resto.

Continuamos camino después de una ligera siesta bajo la sombra de un alcornoque (Quercus suber) al que ya habían despojado de las "corchas". Hay muchos oficios derivados de la obtención del corcho y aún se usan las mulas para su transporte por los arrieros.



Esta sierra de nombre bermeja, por el color rojizo del sustrato de peridotitas, una roca magmática rica en hierro y magnesio. Su cota máxima a 1.450 m. mira al mar.

En los Reales de Sierra Bermeja, se encuentra el primer pinsapar del que se tuvieron datos concretos. Allá por 1837, el botánico suizo, Edmund Boissier describió a este abeto emparentado con los cedros, pinos y cipreses. El pinsapo (Abies pinsapo) es una reliquia viviente, una joya botánica única en la Serranía de Ronda.

valle del Genal (1/2)

Este recóndito valle se encuentra dentro de la Serranía de Ronda, al sur de la misma. Rodeado por los PPNN de la Sierra de Grazalema, de los Alcornocales, y de la Sierra de las Nieves. Con hermosos pueblos blancos, de nombres como Casares, Gaucín, Benarrabá, Algatocín, Genalguacil y Jubrique.

Ahora durante estos días de Julio, se celebra en Casares un Mercado Medieval. Este pueblo de fascinante casco urbano cuenta con un castillo árabe de prodigiosas panorámicas y con un Museo de Etnohistoria que se merece una visita.

Y el río Genal a su paso por la Venta de San Juan, nos ofreció la oportunidad de explorar su curso. Alex y yo misma, iniciamos una avanzadilla aguas arriba... el agua estaba fría, pero soportable, transparente y saludable.


Aurelia y Tomás pasean aguas abajo, debiendo cruzar de orilla a orilla del río, unas veces estaban en el término de Genalguacil y otras en el de Jubrique.

domingo, 14 de junio de 2009

huevos fritos con patatas

En el último momento, se rompió la yema. Mi anfitriona, la tía Rafa, intentó cambiarme el plato, por el suyo que estaba más "bonico", pero yo insistí en quedarme con este.

-"Si está de foto" le dije, "fíjate que color más auténtico tiene esa yema".


Y las patatas recién cosechadas, deliciosas casi dulces. Junto con el aceite de oliva del terreno hacen que esta sencilla comida sea un manjar.


El tío Paco me comentaba durante el almuerzo, que había tenido algunas bajas entre sus gallinas, y de como había logrado salvar a alguna haciéndole el "boca a boca", bueno el "boca a pico", y después de darles agua con una pluma, a gota. Ahora sólo tiene siete, perdió cuatro por las calores de estos días. Hombre de navaja siempre en el bolsillo, una Opinel francesa regalo de su yerno Macario, pincha su última sopa de pan y carga con su dosis de patata y huevo.

A su madre, la abuela Virtudes, le gustaba mucho tener gallinas en el cortijo de la familia en La Cañada de Zafra, cerca de Fuerte del Rey, el pueblo donde nací. Era tan maniática en este aspecto, que las gallinas debían de ser de plumaje blanco, porque así hacían juego con el blanco de la cal del cortijo. ¡Es que la abuela era la "caña" !

No le pregunté al tío Paco de que color son sus gallinas, creo que él no cuida tanto la estética, pero ponen unos huevos... de moja pan... y calla!