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domingo, 26 de septiembre de 2010

el ciclo de la vida


Ya lo había presentado antes... el peral (Pyrus comunis) del huerto de la casa de mis padres en Fuerte del Rey, mi peral. La última poda se la hizo Tomás, mi padre, con la ayuda de su nieto Alex. Este verano tuvo una cosecha generosa, llegando a sajar una rama que ya no podía soportar tanto peso. El ciclo eterno de la vida. Tomás se fue, hace ya seis meses... Y quería recomponer un collage con estas instantáneas de nuestro peral del huerto fluyendo en todas las estaciones. La caída de la hoja, la llegada del frío, el reposo invernal, la renovación de la actividad vegetativa con nuevas hojas y flores, la fecundación, el crecimiento de los brotes, el desarrollo y la maduración de las peras...


Aurelia, mi madre, elaboró ricas compotas y mermeladas de pera.


Y también su parra, esa que se empeñó en hacerla crecer hasta "el patinillo", nos regaló grandes racimos de uva blanca moscatel, deliciosa. Este verano busqué su sombra esporádica algunos ratos que pasé en el pueblo... Pero la generosidad del huerto fue tanta que cámara en mano intenté plasmar esas imágenes y sensaciones para compartir, cómo no! Y es qué el ciclo de la vida, sigue y sigue ... sin fin.

miércoles, 23 de septiembre de 2009

berenjenas y pimientos

Eran los últimos días del huerto, quedaban algunas matas de berenjenas y otras tantas de pimientos, la cosecha había sido muy abundante, toda la familia había estado abastecida durante el verano. Y habíamos disfrutado de ese maravilloso pisto, de esas berenjenas con miel de caldera, de esos pimientos fritos de sabor exquisito, de ese gazpacho y ese salpicón tan ricos.


La verdad, es que es un auténtico lujo el comer lo que produce tu propia huerta. Los titos, Paco y Miguel, dedicaban su tiempo y sus energías a la huerta. Una pequeña parcela a las afueras del pueblo. Hablaban del próximo año, la tierra parecía agotada, había que dejarla descansar. Pensaron en sembrar habas (Vicia faba).


A mi la idea me resultó genial, de sabios hortelanos. No se trataba de un invento nuevo, ya se hacía hasta que llegaron los fertilizantes de síntesis (químicos). Las leguminosas, bueno las bacterias que se asocian a sus raíces, fijan el nitrógeno a la tierra, y es una forma excelente de enriquecerla. Les propuse que aparte de habas podíamos sembrar también gisantes (Pisum sativum) y tirabeques (Pisum arvensis).


Las bacterias simbióticas del género Rhizobium colonizan y forman nódulos en las raíces de las leguminosas obteniendo alimento de la planta y ésta a cambio, recibe compuestos nitrogenados en abundancia. Cuando la planta muere, el nitrógeno ayuda a fertilizar el suelo.


En eso consiste la simbiosis, una asociación en la que todos ganamos. Los titos saben mucho, siempre aprendo cantidad de cosas de ellos. Ellos dicen también aprender de mi, su sobrina bióloga, aunque creo que siempre les gano. Y saco mucho más de lo que ofrezco.


Ahora el tito Miguel, me ha propuesto hacerme cargo de sus colmenas, aprender el oficio de apicultora. El quiere retirarse habiendo dejado su legado bien trasmitido. Y ahí ando recibiendo mis primeras clases, tal como su maestro, el primo Blasito, se las dio a él.


El mundo de las abejas es tan increíble como apasionante, ...pero esa es otra historia!

Saludos simbióticos!