Hemos pedido, tantas veces, serenidad para aceptar las cosas que no podemos cambiar, hemos pedido valor y determinación para cambiar las cosas que podemos cambiar y sabiduría para poder diferenciarlas. Nuestra intención sabe de nuestras acciones.
La ilusión cumplió sus cuentas... y ese olor a hierbabuena, que tanto le gustaba, esas flores, ese mar de olivos que rodeaba su pueblo, ese romero tan serrano, le acompañarán en su viaje. Y nuestro amor. Nos entendimos bien desde siempre, y compartíamos cafés, paseos por la costa y algún que otro cigarrillo.
Hemos aprendido a diferenciar lo que es importante de lo que es trivial.
Queda tranquilo, Pedro, aquí quedamos todos emocionados con tu recuerdo y cada cual tomará su rumbo... la vida siempre se abre camino y nosotros seguiremos saludando al sol en cada amanecer, dando gracias por un nuevo día.