09/03/2010 07:30
Estoy procesando fotos... el día en que murió mi padre, jueves, 25 de marzo, no aparece en el registro de imágenes de la Nikon... tengo fotos de los días anteriores... de la gran nevada del martes, 9 de marzo, acaecida en Jaén. El huerto se cubrió de nieve, y el peral (Pyrus communis) con sus ramas abiertas orquestó esta puesta de blanco.
21/03/2010 19:18
El sol y la incipiente primavera fué calentando los botones florales del peral, situado en el corral de la casa de mis padres en Fuerte del Rey ha sido mi lugar de escape estos días intensos, la simple visión de este árbol alegraba y refrescaba mi mirada...
24/03/2010 11:10
Tras la pérdida de mi padre entré en un proceso de tristeza y pena muy grande, sin lágrimas excesivas (lo que alarmó a más de uno); de miedo y angustia; de soledad; cambios de humor constantes e insensibilidad.
Después del ritual del velatorio y del pésame, en un pueblo pequeño como el mio, además sentía dolor físico en todo el cuerpo (como si hubiera recibido una paliza), a veces tenía un nudo en el estómago (que me impedía tragar), palpitaciones (mi corazón iba muy acelerado), insomnio (después de noches en vela me costaba dormir o dormía muy poco), tenía temblores, y sentía una flojera general con pérdida de fuerza; los ruidos me molestaban, y tenía una sensación de falta de aire, náuseas, fatiga y una opresión en la garganta y en el pecho...
Llorar, suspirar, buscar, llamar y hablar de mi padre, querer estar en soledad y evitar a la gente, o buscar a los amigos para hablar de él, dormir muy poco, soñar o tener pesadillas, falta de concentración...
27/03/2010 16:12
No sé la duración de este proceso, no sé si será más o menos largo y doloroso, no sé cuanto tiempo transcurrirá hasta la adaptación a la nueva situación. Hay pequeños momentos en los que recuerdo a mi padre, sin sentir dolor, estoy convencida de que estos irán creciendo día a día, y que poco a poco aprenderé a vivir sin él.
He de aceptar que él, ya no volverá. Sé que contar esto me ayudará a superarlo, el peral floreció y las habas del huerto cuajadas de flores nos regalaron los primeros frutos (sabes María, había "cabetes" pero no supimos verlos). Llegaron las abejas laboriosas a buscar el néctar en las flores de mi peral, y también llegaron las mariposas que revoloteaban libres... y también llegaron los amigos que acompañaron mi dolor y fueron bálsamo para mis heridas.
Este es mi duelo personal, compartirlo con vosotros me ayudará. Hay quien me espera a la salida del túnel, lo sé. Ya hace una semana.
Planeamos ir al Valle del Jerte esta Semana Santa a ver los cerezos en flor... falté a mi cita. Las nieves tardías y la floración de mi peral me proporcionaron el hilo conductor para hablar de Tomás, mi padre. Siempre me leía cuando publicaba algo y se reía o emocionaba discretamente. Sé que le gustaba, pero no le enseñaron a mostrarlo... se lo reservaba sólo para él. Gracias Papi, por todo lo que compartimos!

